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Publicado 21 mayo, 2010 Proveyéndo admin en Artículos de Producción Musical
 
 

La Ecualización: Tipos de ecualizadores.

Existen varios tipos de ecualizadores, vamos a analizar cada uno de ellos y explicar cuales suelen ser sus usos. También comentaremos brevemente algunos consejos a tener en cuenta a la hora de ecualizar.

Ecualizador Shelving: Este tipo de eq es de las más simples y económicos, se puede encontrar en cualquier equipo común, como una minicadena o equipo Hi-Fi. Nos ofrece la posibilidad de controlar los graves y agudos. Por lo general pueden aumentar o disminuir la intensidad del sonido 15 dB en la banda de 100 Hz y en la de 10 KHz. No tiene cabida en el audio profesional.

Ecualizadores Semiparamétricos: Este ecualizador permite seleccionar la frecuencia que queremos ecualizar, de esta manera podremos aumentar o disminuir la frecuencia que nos convenga, se diferencian de los paramétricos en que no puedes cambiar el ancho de banda asignado, y son también más económicos.

Ecualizador Paramétrico: El ecualizador paramétrico nos permite seleccionar la frecuencia central que queremos ecualizar, el ancho de banda y la ganancia. Pueden ser también multibanda, pudiendo en este caso seleccionar 4 o más frecuencias.

Ecualizadores Gráficos: Son los más comunes y los más usados en grabación profesional, dada su versatilidad y facilidad de manejo.

El más utilizado es el ecualizador de octava, en el que dispondremos de 10 frecuencias de control, esto es bastante coherente debido a que el ancho de banda audible recorre 10 octavas que son 30 Hz, 60 Hz, 125 Hz, 250 Hz, 500 Hz, 1 KHz, 2 KHz, 4 KHz, 8 KHz, 16 KHz.  Y es en esas frecuencias donde podemos aumentar o reducir la intensidad de la señal de audio.

Los ecualizadores se pueden emplear como filtros para eliminar o atenuar frecuencias que molestan, ruidos o interferencias que se mezclan con el sonido.

Por ejemplo en ocasiones durante la grabación se produce un zumbido debido a una mala fuente de alimentación, podemos reducir ese zumbido atenuando entre los 50 Hz y 70 Hz, o por ejemplo el conocido silvido podríamos reducirlo atenuando las altas frecuencias.

Este tipo de problemas suelen suceder en un rango de frecuencias determinado, y por eso un ecualizador paramétrico es ideal para este tipo de propósitos.

Otro caso muy importante en mi opinión es que un instrumento puede sonar bien por separado pero cuando lo mezclamos con otros éste interfiere en la claridad de los demás porque tiene un pico en una frecuencia que deberíamos atenuar o simplemente porque hay demasiados instrumentos en el mismo rango de frecuencias. Deberemos usar el ecualizador para vaciar un poco las frecuencias “saturadas” y darle más claridad a la mezcla. Este problema se conoce como Enmascaramiento.

Los ecualizadores también pueden emplearse para cambiar el carácter o el sonido de un instrumento, para hacerlo tendremos que alterar los armónicos o la frecuencia fundamental, aunque para esta tarea también hay otro efecto, el excitador aurale.  Tambien hay que tener en cuenta que al alterar un instrumento por separado cambiaras toda la mezcla, es más importante como suene ese instrumento junto con los demás, que como suene solo. Ya que tu al final lo escucharas con todo lo demás, quizás esos graves que le diste a las guitarras les den mucha contundencia cuando suenan solas, pero posiblemente junto con el bajo y la bateria no quede bien, resuenen demasiado los bajos y se pierda claridad.

Cuando hacemos tomas microfónicas, la ecualización debería ser el último recurso para conseguir el tono que deseamos, para ello quizás deberíamos cambiar el micrófono de sitio o la propia fuente sonora (Cuerdas de la guitarra, pua…) para intentar conseguir ese tono que queremos, ya que empleando el ecualizador siempre quedará un sonido menos natural.

Seguramente no será posible en su totalidad, pero el esfuerzo merecerá la pena, porque ya no tendras que hacer ningún cambio brusco en la ecualización.

Espero que os haya servido de utilidad! Hasta otra!